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  ENTREVISTAS MÉDICAS

Traumatismo Craneoencefálico del niño y del Adolescente


Los traumatismos craneoencefálicos son la principal causa de muerte entre los niños y adolescentes. El trauma en general representa un verdadero problema de salud pública en cualquier país del mundo incluido México, con una tendencia ascendente debido en parte al aumento en el parque vehicular, al incremento de los límites de velocidad y a la deficiencia en la planeación y construcción de autopistas, lo que vuelven más complejas las lesiones, aumentando las tasas de mortalidad, así como de invalidez, mayor índice de ocupación/cama en unidades de terapia intensiva y disminución de los días trabajo/hombre con la consiguiente repercusión en la economía nacional.

En nuestro país gracias al esfuerzo del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), contamos ya con información confiable y podemos saber por ejemplo que en el año 2000, la población infantil representó una tercera parte del total nacional, es decir, uno de cada tres mexicanos era menor de 15 años. En México, en el año 2002 se registraron alrededor de 460 mil defunciones, 11 de cada 100 fueron menores de 15 años. En el 2005 los accidentes representaron la tercera causa de muerte en general, pero en la población infantil el problema ha sido más complejo ya que en el período comprendido de 2000-2006 los accidentes fueron en nuestro país la principal causa de muerte en edades de 1-15 años . En otros países como los Estados Unidos se reportan 6-7,000 muertes al año siendo los TCE responsables del 50% de estas .

En todas las edades los traumatismos craneoencefálicos (TCE) representan la causa número uno de muertes y hospitalizaciones por accidentes. Los accidentes por vehículos motorizados son la principal causa de TCE alrededor del mundo, y este problema esta aumentando particularmente en los países en desarrollo.

Cada día se conoce más acerca de esta enfermedad, se sabe que el TCE puede conducir a los niños a déficits persistentes cognitivos, neuroconductuales, intelectuales, académicos y con problemas de personalidad, además de lo trastornos que producen en el ambiente familiar .

Es necesario recapacitar sobre algunos conceptos poco claros como el de neuroplasticidad y de que el niño se recupera muy bien después de un TCE, pues estas ideas se han basado en evaluaciones poco confiables, ya que ahora sabemos que la valoración de resultados en niños que sufrieron TCE, debe ser a largo plazo, calificando cada función cerebral del niño cuando de acuerdo a su edad y a su maduración cerebral, dicha función se exprese clínicamente . Debemos poner especial atención al impacto tan deletéreo que le produce el traumatismo a un cerebro en pleno desarrollo.

Afortunadamente debido en parte al enorme interés científico que algunos países han mostrado y al apoyo económico, tanto para prevención como el tratamiento de esta enfermedad, se ha logrado disminuir los índices de morbi-mortalidad tanto en adultos5, como en niños y adolescentes6 que sufrieron TCE, sobre todo en las últimas dos décadas.

El TCE representa para el mundo entero un verdadero reto. Sabemos que parte de la solución está en la prevención. Sin embargo siendo coherentes debemos de aceptar que el trauma es el fantasma de la actividad humana y que lo acompañará mientras exista el error y el vicio. Es importante contar con personal capacitado en la atención pre-hospitalaria; que involucra la llegada de paramédicos a la escena del accidente, valoración, atención y extracción con el menor daño posible, su traslado con inmovilización óptima, brindándoles manejo de hipoxia e hipotensión y que el equipo que recibe al niño en el servicio de urgencias esté comprometido con la mayor calidad. Evaluando con prontitud el caso y poniendo a su disposición el equipo necesario para un diagnóstico temprano y un tratamiento especializado.

Es el conocimiento el que convierte al médico en factor decisivo en el tratamiento y la prevención de los traumatismos craneoencefálicos, enfermedad que más muertes en niños y adolescentes produce en cualquier parte del mundo, y es responsabilidad de todos los involucrados, de adquirir la información confiable para tal fin. Con los medios modernos de información tales como la internet el acceso al conocimiento está a la mano de todos, de nosotros dependerá seleccionar nuestra literatura para mantenernos actualizados e informados.

Estadísticas Vitales, México: INEGI SSA/DGEI 2006.

Vital statistics of the United States. Washington DC: Government Printing office 1981, y Lazar-Menandino 1995.

Max JE, Roberts MA, Koele SL, et al. Cognitive outcome in children and adolescents following severe traumatic brain injury: Influence of psychosocial, psychiatric and injury-related variables. J Int Neuropsychol Soc 1999;5:56-68.

Klonoff H, Clark C, Klonoff PS, Outcome of head injuries from childhood to adulthood: a twenty-three-year follow-up study. In: Broman SH, Michel ME, eds, Traumatic Head injury in children. New York: Oxford University Press, 1995:219-34.


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